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La historia de Aurora Mardiganian fue de los primeros testimonios sobre el genocidio que recorrieron el mundo. Con tan solo 16 años y refugiada en Estados Unidos, Aurora se convirtió en la vocera de su pueblo. 

Aurora o Arshaluys como se dice en armenio, era hija de una familia acomodada que había nacido en 1901 en la ciudad de Çemişgezek, cerca de Jarpert, actual Turquía. 

A los catorce años presenció el asesinato de su padre y hermano. Fue forzada a marchar en las caravanas de deportación masiva a los desiertos de Siria, junto con su madre y otros hermanos. A su paso fue secuestrada y vendida junto a otras jóvenes armenias en el mercado de esclavas.

Aurora relató en sus memorias:

Pasaron las horas, y yo permanecía sobre el diván aguardando. Temía que de un momento a otro sería llamada de nuevo para ser atormentada. Por fin se presentó un zaptieh (policía turco) que pertenecía a la escolta personal del Bey Ahmed, quien me levantó rudamente y me arrastró a través del patio, hasta llegar al camino que cruzaba frente a la casa. A pocos pasos de los muros del jardín había un grupo de otros zaptiehs.

Entre ellos vi a mi madre, al pequeño Hovnan, a Mardiros y a Sarah, mis hermanos, así como al resto del grupo que viajaba con ellos. (…)

Traté de soltarme y correr hacia ellos, pero el zaptieh me retuvo. Mi madre estaba de rodillas, con las manos alzadas hacia el cielo. Sarah corrió hacia mí, con los brazos extendidos, “iAurora, Aurora, no dejes que nos maten!, gritó. El zaptieh alzó en alto la pesada empuñadura de su látigo y la dejó caer con tal fuerza sobre el cráneo de Sarah que el golpe arrojó su cuerpecito a gran distancia. No hizo el menor movimiento; creo que el golpe debe haberle aplastado el cráneo. Mi madre lo vio, al igual que Hovnan y Mardiros. Mamá cayó al suelo, inerte. Un zaptieh la levantó y la flageló con el látigo.

Caí de rodillas ante el jefe de los zaptiehs. “Piedad para mi madre y para mis hermanos!”, grité. “Haré lo que deseéis, creeré en Mahoma, a él solamente daré gracias, si los salváis!”

Aurora Mardiganian

Fiel a su identidad cristiana, logró escapar durante largos meses del tráfico de mujeres y con ayuda huyó a Tiflis; luego encontró refugio en San Petersburgo y desde allí fue trasladada a Estados Unidos donde pudo dar testimonio de su vida.

En 1918, cuando todavía continuaban las masacres y atropellos del Estado turco para con los armenios dentro del antiguo imperio otamano, Aurora escribió su autobiografía titulada “Armenia arrasada”. Su libro se transformó en una película muda conocida como “Subasta de almas” y fue ella misma quien protagonizó su vida. 

En 1919 “Subasta de almas” se estrenó en Londres, convirtiendose en el primer film sobre el genocidio. En nuestro país el film se proyectó en septiembre de 1920, en un cine de la Av. Callao de la Ciudad de Buenos Aires.

Con lo recaudado ayudó a huérfanos armenios de la organización Near East Relief. 

Aurora fue un ejemplo de resiliencia. Su testimonio fue imprescindible para dimensionar lo que vivieron las mujeres armenias durante el genocidio.
Inspirados en esta joven armenia sobreviviente del genocidio, la organización Aurora Humanitarian Initiative, tiene como iniciativa premiar a quienes realizan trabajo humanitario en todo el mundo.